El Señor de los Anillos (La Comunidad del Anillo)

El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
Peter Jackson (2001)

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'I amar prestar aen, han mathon ne nen, han mathon ne chae, a han noston ned gwilith'
"El Mundo ha cambiado, lo noto en el Agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire"
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... y llegó el día del estreno. Nunca una película había levantado tantas expectativas, temores y dudas, hablo por mi claro. Tras un incierto primer minuto, donde parece que la cosa vaya muy deprisa, se empieza a detallar la Última Batalla, un extenso prólogo con mucha pericia y mucha CGI, extremadamente fiel a la historia, tanto que me temía otro "buen intento" como el de 1978. El destino pendía de un hilo. Y entonces, travelling de un par de milenios y ...

Se acerca el centésimo-décimo-primer aniversario de Bilbo Bolsón, y la fiesta promete ser la más sonada de todos los tiempos. Hasta 144 hobbits han sido invitados a tal evento, lloverá bevida y nevará comida, y hasta los Sacovilla-Bolsón, los terribles parientes caza-herencias harán el gesto de presentarse en son de paz. Además Bilbo tiene planeada la que será la mayor broma jamás gastada en toda la comarca, algo que dará que hablar durante años.


Pero cierta pesadumbre cubre la cara del viejo Gandalf: si hay algo más raro de ver que un hobbit aventurero o intrépido es un hobbit sarcástico y quisquilloso con la bisutería. Algo no marcha bien y hay que empezar a hacer preguntas. Antiguos poderes han despertado y precipitan los acontecimientos. Y un evento casual disparará el relevo final de una carrera empezada hace milenios.



Esta película es, de lejos, la mas asequible, clásica y estructurada de las tres. De corte tradicional, presenta a los protagonistas, a los enemigos, la misión y los aliados y se ajusta lo más posible a los patrones del cine de aventuras de toda la vida: una sola línea temática y unos objetivos mas que claros para no liar a la gente. Lineal, pero con no pocas sorpresas; fluido pero reparando en los detalles importantes. Eso si, a escala 2x1 ya que su duración de 200' le permite tomarse el doble de tiempo para cada parte. Por 'escala' me refiero a mantener las proporciones adecuadas prólogo/planteamiento/desarrollo/final, no a que una parte sea desproporcionada.

La película tiene, además, una división interna marcada por la propia fuente (pues contiene exactamente dos de las seis partes en las que se divide el original) y remarcada por el caracter codal de cada una de ellas. En el incesante crescendo comentado en el artículo anterior hay las típicas plataformas y falsos llanos en los que tomar aire y replantear la historia, momentos de tranquilidad para distender y empezar otra vez desde más arriba y llevar la película más lejos, otro escenario muy clásico. En este terreno Jackson se defiende perfectamente y marca a conciencia los niveles de épica en los que nos encontramos en cada momento, acelerando a base de cambiar la escala de tiempo a su antojo. El director Neozelandés siempre defendió que su proyecto se debía entender como una única película, cierto, pero no fue insensible a que todo espectador desea levantarse de la butaca con la sensación de haber llegado a un punto concreto, sea un final o un punto y seguido.



La Primera parte nos llevará desde la tranquila colina de Bolsón Cerrado hasta el valle de Imladris, un viajecito que empieza con cierta pachorra y que a base de sustos se convierte en un sprint contrarreloj de varios días; en cambio en la segunda, con una misión mucho más detallada, el tiempo y las distancias se prolongan, los enemigos se crecen y los problemas se multiplican a medida que el viaje se adentra en tierras más peligrosas. Las leyendas empiezan a volver a la vida, toman cuerpo, y lo que un par de horas antes eran rumores y presagios se convierten en terribles desafíos para todos. Este ritmo 'endiablado' no tiene nada que envidiar a la más ambiciosa película de acción, con sus descansitos pero siempre adelante.

El carácter de la primera parte es claramente una despedida, a las tranquilas vidas de sus protagonistas y a la clase de mundo al que están avezados (el mundo 'real' de Campbell, el descubrimiento del mundo 'especial', el anciano maestro etc...). Significa una partida sin retorno, un viraje a tumba abierta, dejar atrás el camino que nunca volverá. A destacar por tanto la excelente escena de Sam dando el primer paso fuera de la comarca, con los primeros acordes del tema "The Fellowship" sonando por primera vez por lo bajito. La apertura de la Comarca a los problemas del mundo y la "globalización" del conflicto con sus últimos invitados es quizá el gran paso filosófico de la historia.

Los grandes malvados de esta parte son los maravillosamente retratados Nazgull, que reunen todas las cualidades que Tolkien en su excelso dominio de la lengua inbuyó a los Wraith: Wrath + Writhe, ira retorcida, vacía, revuelta contra si misma y a las órdenes de otra entidad. Las malas experiencias de Tolkien en la guerra se presuponen el origen de estos males: burócratas del mal, funcionarios encargados de cometer los mayores atropellos, vacios y sin alma, obrando sin voluntad propia como títeres de un Mal organizado y dedicado a gobernar a través de ellos.




La segunda parte es en cambio la de la decadencia: los dos escenarios principales, Moria y Lothlorien son el claro ejemplo del fin de una era. El amargo presagio de los Elfos y el oscuro destino de los Enanos marcan la realidad en la que navega el mundo, muy diferente al 'mundo real' de los hobbits. En gran final, también en la abandonada atalaya de Amon Hen presagia que los humanos tampoco han estado a la altura de preservar su glória pasada. Entre tanta desolación, nobstante, también hay esperanza para los que saben verla.

En este punto cabe mencionar que Tolkien daba un gran peso a la Esperanza en contra de la Desesperación. Según su visión de la vida, la desesperación más que un estado negativo es una equivocación lógica, ya que presupone el exacto conocimiento del futuro y eso es un don que nadie posee. Por tanto no es de extrañar que la decadencia ande de la mano con la desesperación y haga falta un pequeño revulsivo para encauzar la Esperanza. Por tanto escenas como las de Galadriel o las palabras de Gandalf, sutilmente colocadas por toda la película, cobran un peso crucial y no están sólo para llenar huecos.

Luego el Mal de esta segunda parte es la desesperación, más peligrosa que cualquier arma pues convierte en estúpido al sabio y en cobarde al más valiente. Este punto (como el de los espectros) es una lectura bastante aceptada pero no única (la calidad de aplicabilidad le viene como anillo al dedo) y cada cual puede usar el adjetivo que más le contente a Saruman, Aragorn, Boromir, Galadriel y los otros implicados. Quizá en esta parte el papel menos detallado corresponde a Saruman, del que aun queda mucho por ver, y no se aprecia de forma notable si es la codicia, el miedo o la voluntad de dominar el que impulsa sus actos, ni el papel que juegan las Palantiri en todo esto.



Contra esta lacra del desánimo tenemos al sabio Gandalf, un papel de consejero mas que de Líder, de traer esperanza y fortaleza mas que magia y poder. Con el fuego de Vilya en su interior, detalle que creo que se omite en toda la serie, cumple el cometido de tutor Tolkeniano además de ser una fuente de riqueza enorme para toda la película, primero en su etapa de crecimiento, en la que pasa de ser un artificiero ambulante a un poderoso sabio salido de tiempos inmemoriales, como en sus dudas y temores. ¿Que Gandalf tiene miedo de entrar ahí? Qué gran recurso narrativo el de ver al gran sabio temeroso de lo que pueda haber delante. Creo que Tolkien hubiera estado orgulloso tanto de Ian McKellen como de su papel, y a toro pasado no creo que Chris Lee lo hubiera hecho mejor.

Mención aparte merece El Anillo, otro personaje de la obra. Camuflado como un objeto es en realidad una voluntad y un protagonista por méritos propios. Tiene su tema musical, su carácter que se manifiesta a través de los otros y sus propios planes de futuro. Importante esta distinción, pues es una voluntad regente y directora, el súmum de los males para el punto de vista de Tolkien. No es que el hombre fuera un hippie precisamente (más bíen un inglés católico y conservador de Oxford diria) pero este odio a las ambiciones totalitarias, la consecución del poder absoluto, es otro de los males que retrata en su novela. Y es que lo primero que hace uno con el poder es ... conservarlo a toda costa. Con esto en mente es fácil ver el papel que juega El Anillo en todo esto.

Hablando de personajes, aquí tenemos un problema. Todos tenemos nuestros favoritos y en pelis con mucha gente cuesta encontrar papelones absolutos. Así que un sobresaliente colectivo para todos los personajes principales, especialmente McKellen, Wood y Mortensen, y otro para el lujo de los papeles cortos de Cristopher Lee, Ian Holm y Cate Blanchett. Pena que no cupiera más tiempo para Gimli o Legolas, Meriadoc o Peregrin, pero les llegará su momento más adelante. Además cabe destacar la excelente pericia con la espada bastarda de Bean y Mortensen, creo que calificarían para los Juegos Olímpicos en modalidad Masacre Libre.
Las caracterizaciones son un auténtico lujo, pues en la parte técnica esta película va sobrada de virtudes. Vestuario, maquillaje, peluquería, todo con la ya mencionada asesoría de Howe y Lee para convertir practicamente históricos a estos personajes de ficción. Me encantó particularmente como los personajes más complicados como serían Elrond o Aragorn, Arwen o Galadriel, son convincentes desde el primer momento y sin tener que esperar mucho a que nos cuenten su vida.

Y llegamos al final, un final que no me atreveré a decir que ha mejorado el original, son temas diferentes, pero ciertamente la magia del cine lo ha llenado de tal sobredosis épica que cuesta creer que todo eso salga de un libro. Eso y los temazos finales de Shore que son para disfrutarlos, antes de la mítica canción de Enya (si, esa que se promocionó tanto y al final casi que es la parte menos destacable, visto lo visto). Nada que envidiar al de El Imperio Contraataca por decir uno cualquiera. Cierto que deja muchos puntos abiertos, pero no es el momento aún de ir cerrando temas.


Además esta película contó con 20 minutos extra en su edición extendida (comercializada en DVD y que también pudimos ver en cines) que recomiendo especialmente, ya que no se alarga significativamente (de 170 a 190 minutos no es para preocuparse) y si bien no contiene nada esencial a la historia si que completa a muchos de sus personajes, la hace menos "Frodocentrica" añadiendo detalles de su vida y pasado muy enriquecedores, les da más entidad propia que siempre se agradece con tanta gente en pantalla. Escenas como la desesperación de Boromir o los regalos de Galadriel son puntos importantes a rescatar. En próximas ediciones hablaré de los contenidos extra de los DVD, otro lujazo imprescindible con más de 6 horas de documentales de producción.


En fin, dejémoslo en :

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... continuará ...

El Señor de los Anillos (Prólogo)

The Lord of the Rings (Prólogo)
Peter Jackson, Howard Shore, Alan Lee, John Howe y unos cuantos más... (1996-2003)

Presento hoy lo que será una colección de cinco entradas (siendo esta la primera) sobre la que será probablemente la mejor obra de fantasía de la última década y probablemente de la historia del cine, (y es que si hay una historia más enorme en fantasía, aún está por escribirse) por no decir una producción ambiciosa como pocas. La gloria y los laureles o fracaso y el hazmerrerir más estrepitoso. Intentaré que no se me vea la pluma de Tolkeniata y que sea un comentario apto para todos, a ver que sale.
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Después del medio fiasco de la versión rotoscópica inacabada de Ralph Bakshi los derechos sobre la novela cayeron de cotización en picado y no los quería nadie ni regalados, así que el guion fue de mano en mano, la historia se convirtió en leyenda, la leyenda en mito y aquello que nunca debió ser olvidado se perdió. Pero el nombre de Tolkien tiene voluntad propia, y trescientas lunas después cayó en manos de la criatura que menos cabía esperar: Peter Jackson de la comarca de Nueva Zelanda, el ecléctico productor de Braindead. Con un proyecto de alto presupuesto y una libertad creativa inusitada atacó uno de los últimos bastiones infranqueables de la literatura anglosajona. El resto ya es conocido, consiguiendo por este orden 1) un taquillazo 2) reconocimiento del gran público y los sectores más puristas del género 3) apoteosis de premios y menciones , 4) cabrear soberanamente a los Tolkien que se vendieron los derechos por 10.000$ y 5) seguir a su bola con sus proyectos de recrear el cine de aventuras que le fascinó desde siempre, con resultados muy dispares y discutidos.

Three Rings for the Elven Kings under the sky,
Seven Rings for the Dwarf Lords on his halls of stone,
Nine Rings for the Mortal Men destined to die,
One Ring for the Dark Lord in his dark throne,
In the land of Mordor where the shadow lies.
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One Ring to rule them all,
One Ring to find them.
One Ring to bring them all,
and in darkness bind them
In the land of Mordor where the shadow lies.

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"El Señor de los Anillos" es una novela sobre el viaje, el cambio y el fin de una era que, para bien o para mal, ha marcado a los habitantes de la Tierra Media. Con este immenso epílogo en tres partes se cierran todas tramas, historias y leyendas que Tolkien creara durante toda su vida para dotar a la literatura inglesa de una mitología propia y un lugar donde sus lenguas tuvieran vida propia. Semejante reto sólo es igualado por Peter Jackson, que asumió el ambicioso proyecto de respetar al 100% la aplicabilidad de la obra de Tolkien, conserval al 100% el imaginario popular que ha generado en las últimas tres décadas el libro más leido del SXX y al mismo tiempo venderse como una película de 100% cine: acción y aventuras al alcance de todos los públicos, desde los más literatos a los más domingueros. Y lejos de quedar perdido entre tanto objetivo ambicioso, Jackson logra que todos los aspectos del proyecto converjan y se pongan al servicio de un talento creativo que engarza todas las facetas del proyecto con una maestría que costará de ver repetida en el mundo del cine.

Bolsón Cerrado, por John Howe


La dualidad de este proyecto se manifiesta de forma instantánea en una curradísima adaptación del guión: sobrecarga de algunos personajes, eliminación de muchos papeles auxiliares y concentrar todo lo que debe aparecer en la linea aventurera de la pelíclua. Jackson, Boyens y Walsh demuestran un conocimiento de los mundos de Tolkien que no es producto del azar o de seguir cuatro recomendaciones de entendidos, sino de tener una total familiaridad con el material disponible. Vemos justo en la parte central de Las Dos Torres, el ecuador de la película, una premonición del futuro de Arwen, un precioso flash-forward donde ella muere de pena, sola, ante la tumba de Elessar. Tal suceso se narra de forma escueta en cierto apéndice de la novela que en muchas de sus ediciones ni siquiera aparece (en mi época había que comprarlo aparte). O sin ir tan lejos, la introducción a La Comunidad, donde un discurso de Bárbol se traspone en boca de Galadriel para introducir el tema principal que no nos abandonará en todo el espectáculo: El Mundo ha Cambiado.

Cambian las estaciones y los poderes, renacen los caidos y resurgen poderes olvidados, el Destino se manifiesta al margen de la voluntad de los Sabios pero los protagonistas afrontan el viaje como un destino personal. La misma senda inmutable durante sigos se transforma a cada paso por cada decisión, el compromiso, la desesperación, o los tan conocidos temas del amor o la lealtad. Todas las experiencias se reevaluan por designios que están más allá de nuestro entendimiento pero que siempre dejan el siguiente paso al libre albedrío, dentro de las limitaciones de los tiempos. O como dijo el viejo sabio, recolocado por Jackson en las minas de Moria: "Difíciles tiempos nos ha tocado vivir, no los habríamos deseado, pero no es nuestra elección. Sólo podemos decidir que hacer con el tiempo que se nos ha dado." Y esto más que de Gandalf es la vida del propio Tolkien.


Y que mejor para entenderlo que el protagonista/escenario/contexto viviente por excelencia: la Tierra Media. El otoño sobre Rivendel y su melancólico Elrond, la eterna promesa de la primavera en los jardines de Galadriel. La amenazante montaña creciendo cada día ante los ojos de Frodo y el viraje a las honduras de la demencia y la desesperación ante las negras nubes de Mordor. La Tierra Media es un personaje más de la película, su movimiento y su interacción con los personajes la convierten en algo vivo, lo que es esencial en una historia que es, ni más ni menos, el capítulo final de su crónica, donde los personajes juegan un papel dentro de una obra mucho más grande.

Por tanto la esencia de Tolkien más que presumirse, se palpa y se siente a cada instante. Desde el punto de vista de respetar la obra, 10/10. Podemos llorar por Glorfindel , Gordo Bolger o por Tom Bombadil, pero le hacen tanta falta a esta película como un cameo de Tom Cruise.




"Las Dos Torres" por John Howe


Pero todos estos detallitos de nada servirian en una obra de regodeo sólo para fans, el objetivo era mas amplio: hacer una película para gustar a cualquier espectador casual y hasta convertir en devoto del cine a cualquiera que no supiera de su grandeza. El estilo narrativo de Tolkien no siempre es de lo mas fluido, capaz de narrar la Caída de Gondolín en tres páginas y al mismo tiempo de encallarse tres capítulos entre la Cuaderna del Sur y Bree. Pero otra vez Jackson toma la batuta y nos lleva de aquí para allá, comiéndose un par de décadas de un plumazo y abriendo cada vez más el espectáculo, siempre incorporando y sumando historias, en un crescendo que nos llevará por las tres partes de la película siempre de menos a más, desde la 'ajetreada' fiesta de despedida de Bilbo a la 'algo más ajetreada' batallita en los campos de Pelennor. El nivel épico sube de intensidad a cada paso, pero el ajetreo ahí está de principio a fin.

A la dificultad de hacer interesante una novela que contiene unos primeros capítulos poco aptos para el cine y de un epílogo discutiblemente largo, se le añade la dificultad de facturarlo en tres partes que aporten por si mismas una estructura individual clásica, no sólo para que se puedan ver por separado (requisito indispensable) sino para definir aún más los hechos troncales que guían la aventura. El aprovechamiento de los prólogos para narrar las partes de la historia que suceden en tiempo pretérito es otra genialidad (La primera era predecible, las otras dos... inimaginables!) Y los finales escogidos para las dos primeras partes son otro ejemplo de dirección implicada tanto con el Tolkeniata más versado como con el espectador más gentil, todos ellos rebosantes de la épica más espectacular y profundamente enraizados en la historia base, esos momentos mágicos que distinguen a Tolkien de otras obras supuestamente similares.

Por último destacar dos puntos comunes a todas las obras: El imaginario de John Howe y Alan Lee, que tradicionalmente ha inspirado y evocado más que concretado, por fin se pone al servicio de un fin más sintético: una vez puestos los dos en nómina de Jackson se les pudo obligar a terminar lo que empezaron, el resto de Bolsón Cerrado basado en la mítica ilustración del recibidor de Howe o el Pináculo de Orthanc de Lee del que nunca vimos la cúspide. Con este par de cracks dirigiendo el diseño artístico no es de extrañar que todos los pueblos y culturas se reflejen en la película con un detallismo maníaco y perfectamente coherente con el universo. (Y eso que los dos ni se conocían antes de empezar!) Dicen que en toda la película no hay dos vestidos iguales, pero en realidad no hay dos botones, sillas o pomos de puerta que no se hayan diseñado de acuerdo a su cultura. El notable esfuerzo en diferenciar la procedencia y linaje de los habitantes de Rivendel o Lothlorien se nota hasta en el color de la madera o el emplumado de sus flechas.

Y si en su concepción visual ya es para enamorarse, la excelente banda sonora de Howard Shore es de 'gallina de piel.' Habría sido un fácil y craso error intentar crear las canciones y ritmos de la tierra media basados en Wagner o en las Trobadas antiguas occitanas, pero dado el interés de Tolkien de desmarcarse de las mitologías foráneas hubiera sido un contrasentido imperdonable. En cambio, la realización de una tradición musical propia para cada cultura le va como 'anillo al dedo' a este mundo secundario que, cuantos menos lazos comparta con el mundo real, mucho mejor. Partes como el lamento por Mithrandir, en dual Quenya/Sindarin se añaden a esos puntos que se recordarán para siempre, junto a los temas más cañeros como la marcha de los Uruk-hai, esa endiablada amalgama 5/8 o las cuerdas presagiando la carga de Théoden, desbancando para siempre al corneta de Custer como el auténtico heraldo del infierno.


"The road goes ever on"


Reunir todos los ingredientes clave en una misma visión, una curradísima transliteración y un pre-diseño meticuloso hasta la locura rubrican el trabajo de un artista entregado a la producción más ambiciosa del cine hasta la fecha, y probablemente mucho más. Dicen que quien tiene un plan tiene medio camino hecho, y aquí hubo más horas de trabajo "above the line" de las que uno pensaría que necesita una película entera. En definitiva, una obra 100% Tokien y 100% Cine . El paso más difícil estaba hecho.

(continuará ...)

Barnens ö

Barnens ö (1980)
(A.K.A. Children's Island)
Kay Pollak


Este director sueco tiene más premios que películas editadas, y es conocido en Europa principalmente a través de la no tan reciente "Tierra de Ángeles". Su primera peli seria es esta adaptación de un drama innovador sobre el crecimiento personal. Para hacerse una idea: tomen el escenario de "El torete" en una sucia barriada de Estocolmo, y un protagonista con la estructura mental de "Léolo" con unos porros de más. O la versión +18 de "Solo en Casa" lo que prefieran.

Reine se las apaña para quedarse solo en la ciudad. Tiene planes para pasar a lo grande su último verano como niño, con una larga lista de deseos que realizar. Pero la pubertad llega antes de lo esperado y tiene que acelerar sus proyectos. Su código moral, cuidadosamente anotado en un magnetófono, empieza a quedarse algo cojo.

El argumento de esta película es la consabida etapa crítica del crecimiento. El protagonista es un niño de padre desconocido, madre distante y malas relaciones con los tristes fracasados que andan por su barrriada y en los que definitivamente no se quiere convertir. Su diario personal, grabado con su propia voz, es el único amigo que le acompaña en sus periplos por la ciudad y con el que compartir sus miedos e inquietudes. Un planteamiento bastante innovador y sugerente, grabarse a uno mismo para recordarse a uno mismo lo que quiere ser y lo que no, interpretándolo según la ocasión.

El tema ya está bastante visto, pero aporta alguna ida de olla de interés como la del magnetófono. El mayor interés por esta película es su valor arqueológico, supongo que hay a patadas de estas historias, basadas en otras tantas novelas y tal. Pero no deja de sorprenderme que en 1980 el cine sueco se recreasen con las aventuras marginales de un niño de 11 años y su difícil relación con el mundo, incluyendo cierto abuso de alcohol , ambientes que no frecuentaría ni con un palo muy largo y bastante precocidad en el sexo. Pocas manías tienen los suecos porque el protagonista se pone morado.


Los giros argumentales por tanto son bastante sorprendentes, uno nunca sabe cuando el protagonista reaccíonará en su vertiente llorona, sofisticada o demencialmente adulta. Sus periplos nos llevan por toda suerte de lugares para ir completando las piezas del puzzle en la que se está convirtiendo este verano inolvidable. Eso si, faltan muchas piezas en el puzzle que se dejan a criterio del espectador. Y me sobran un par de escesos "a la sueca" que aquí serían dignos del "destape" rancio tan visto por estas tierras.



(hoy no hay fotos porque la he visto en VHS. )


El protagonista es francamente bueno y la historia es coherente, con muchos detalles sobre la extraña psicología del personaje. Creo que está algo perjudicada por perder algo el punto en su parte central, algunos vagabundeos erráticos que dan demasiado tiempo para pensar, pero se soportan bien por una pequeña sorpresa musical:


La banda sonora es, en su práctica totalidad, la suite Equinnoxe del francés Jarre. Una combinación harto inesperada, producto de que el genial compositor francés fuera etiquetado de New Age en sus primeras épocas y con un efecto muy devastador, o te mejora la peli un huevo o te la acaba de hundir, a priori me pareció una elección funesta pero no le pega mal y va de muerte para las escenas mas introspectivas, que alguna hay.

El resto de la producción es bastante normalita, sin pifias ni méritos técnicos a resaltar, correcta pero un tanto fría a veces. No ha sido una perdida de tiempo, pero le falta un trozo largo para llegar a las cotas de popularidad de mi anterior reseña de niñas-vampiro. Esto es mas medianillo, aunque hay una escena de 'apnea' tan clavadita que, tratándose de dos pelis suecas, me costaría creer que son casuales. Final satisfactorio, abierto y algo menos frío para dar la sensación de final de algo que ya está rozando el tiempo máximo de 2h que le doy a los inventos suecos. Por si acaso voy a seguir revisando a Pollak a ver si se le han colado mas "piscinazos" de estos.

Aqui iba la foto del post anterior pero me lié

Solo como complemento informativo: el título (La isla de los niños) no se refiere a un lugar genérico sino a una institución real de Estocolmo llamada así, una especie de centro de vacaciones público para niños, de precios populares y donde todo ciudadano de estocolmo tiene derecho a aparcar a los crios en verano. El aumento de la población y el déficit consiguiente hacen que esta institución tenga los días contados, lo que al protagonista le habría encantado seguramente.

Porque para darle la vuelta a las cosas nos hacía falta un sueco, mis frios señores ööpinân:

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Déjame entrar

Låt den rätte komma in (2008)
Let the right one in (int.)
Tomas Alfredson


Esto es para lo que se hizo el cine, para encontrar de vez en cuando maravillas inesperadas. Avalada por ganar más de una docena de festivales internacionales en la categoría de dirección, guion adaptado o película, estamos ante una pieza que faltava en el cine de vampiros: sus vástagos, su relación con los humanos y sus problemas de alimentación. Con el screenpaly del mismo escritor de la novela original y una dirección precisa y cuidadosa tenemos una película que costará olvidar.


Oskar es un chaval tímido y enclenque de un hogar con poco a lo que llamar hogar y serios problemas de convivencia en la escuela. Eli es su nueva vecina, que sólo sale de noche, elude la escuela y los amigos y tiene cierta debilidad por la sangre fresca. Cuando ella se queda sin tutor, su relación con Oskar pasará de la amistad a la simbiosis para enfrentarse al mundo como una sola persona: como una pareja.


Se han hablado maravillas de esta película y no en vano. La realización de la amistad entre dos niños siempre es un tema algo soso, ñoño, bobo o cualquier repetición de dos sílabas a escojer. Pero aquí vemos con naturalidad el nacimiento de una amistad sincera, la necesidad de socialización y el lujo de tener un buen amigo o amiga. Este punto, el auténtico gancho de la película, está salpicado de una cotidianidad muy especial y tratado con dulzura pero sin llegar a ser ni pegajoso ni edulcorado.


La historia de fondo es, en cambio, todo menos infantil. Las necesidades proteínicas de los Vampiros se tratan en toda su crudeza, pues tal es el destino terrible que le espera a un chupasangre prematuro. Este contraste del mundo infantil con las necesidades más básicas (y para un vampiro tanto la alimentación como la vivienda son temas que no admiten demora) es otro punto de colisión del que nace esta extraña, sugerente y atractiva propuesta. El trilladísimo tema del crecimiento personal se enfrenta a este nuevo planteamiento en el que, más que la integración se trata la desintegración como un proceso igualmente de maduración personal y búsqueda de los propios valores.


¿No sabes cuando es tu cumpleaños?



Por tanto la película se debate en toda su extensión entre las preocupaciones propias de la edad infantil y las más terribles de quien tiene su futuro marcado. Una vez más la mezcla de géneros permite unas variaciones sobre el tema hasta ahora poco explotadas, aunque ya insinuadas en la más conocida "Entrevista con el Vampiro" de Rice. También sorprende por la falta de posicionamiento narrativo alrededor de la pareja protagonista: el vampiro tradicional es o bien un depredador malvado, o bien una víctima que lucha por la subsistencia. En este caso se aparcan las disquisiciones morales para dar una visión más 'humanista/vampirista': el individuo frente a la colectividad y las diferentes formas de depredadores más o menos habituales que tenemos en la sociedad, incluso en un remoto pueblo nórdico. Esta falta de posicionamiento se refuerza evitando todos los tópicos habituales: nada de capas negras ni poses góticas, en eso si que hemos ganado algo.


Sólo tengo pegas con el final. Digamos que de todos los finales se tira por uno sencillito, apuntalado por muchas de las cosas vistas anteriormente y con pocas sorpresas pero muchas dudas de que sea un final legítimo y no un 'ahí te quedas'. Pero esto va a gustos.


Ah, y que menudo homenaje/préstamo se da con una película más antigua (Barnens-ö). Nunca llegó a nada más que a cierto reconocimiento dentro de la televisión pública sueca, pero aún así el fusilamiento es más que evidente como muestro en el fotograma anterior. O eso o que los suecos tienen cierta predisposición a contener la respiración bajo el agua, que también podría ser.

Por representar el lado humano de los vampiros y el lado vampiro de los humanos:


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Dentro del Laberinto

Labyrinth (1986)
Jim Henson

Sorprendente producción de Henson, que transforma a sus queridos y entrañables peluches en seres de fantasía monstruosa al servicio de un muy, muy malvado David Bowie para ilustrar un cuento infantil sobre el paso a la vida adulta.

Sarah (Jennifer Connelly) está harta de cuidar a su hermanito y decide ofrecerlo a Jareth, el Rey de los Goblins (Bowie). Al reparar en su error decide ir a rescatarlo dentro de su maldito laberinto. Pero Jareth le echará encima todo el poder del mal para evitar sú éxito. Sarah necesitará recopilar a toda una colección de personajes afines para rescatar a su hermano. Lo que diríamos un McGuffin,¡ en toda regla.

Siempre es una gozada ver en acción las marionetas de Jim Henson y al histriónico Bowie en un papel de malvado, pero no acaba la cosa de funcionar. Las interesantes escenas muñequescas están muy bién conseguidas, con todo clase de criaturas y de mucho fondo de armario para su rey, sazonadas con toques de humor a medio camino entre lo infantil (bromitas escatológicas como el pantano del Hedor Eterno) y lo adulto (La racionalidad de algunas de las pruebas a superar). Este tono a caballo entre el mundo de la fantasía y el de la rígida realidad se mantiene eficazmente durante toda la película.

Los teleñecos en versión perversa

Lamentablemente el ritmo no está del todo conseguido. Las intromisiones musicales de Bowie no están mal, pero junto con algún personaje algo soso (pero necesario argumentalmente) hacen que se encalle a menudo y que se tenga que tirar alante a base de tópicos. Si no fuera por eso estaríamos hablando de algo mucho más digno. Aún así sorprende alguna broma inteligente y el desparpajo de algunas escenas e vez en cuando para no caer en el infantilismo esperable del planteamiento.

La pequeña moraleja sobre el rito de paso al mundo adulto está siempre presente, y se agradece que haya algún tipo de mensaje sobre algo, aunqué esté muy visto. A veces las reflexiones de Bowie parecen a las de un padre quemado más que a un malo de película, y el tema de los recuerdos infantiles, los jueguetes y posesiones de esa edad, y de cómo desprenderse de ello sin traicionar el pasado y la niñez aporta un punto algo más matizado, aún sin salirse nunca del tono de comedia.

Bowie en su salsa

Interesante, amena y creativa, pero se hace un pelín larga por diversas escenas musicales y algún que otro cabeceo de dirección. No me desagradaría ver productos así más a menudo, aunque a este le ha faltado algo de chispa y de ambición. Por un poquito ...

Por sus criaturas más que por su creación, mis titiriteros señores opinan:


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Horizonte Final

Event Horizon (1997)
Paul Anderson

Paul Anderson no pasará a la historia del cine gracias a sus direccciones de Mortal Kombat, Alien Vs Predator'o Resident Evil pero aquí consigue cierto crédito con esta tenebrosa historia de terror espacial. Recogiendo con maestría el guante del gore-fiction mezcla los arquetipos de Alien y de Hellraiser para 90 mintos de entretenimiento visceral.

En 2040 se lanza el primer vuelo espacial a los confines del sistema solar, pero el Event Horizon desaparece más allá de la órbita de Neptuno tras provar su prototipo de motor basado en agujeros negros o algo parecido. En 2047 reaparece en la órbita de Neptuno y la Lewis & Clark procede a la misión de rescate. Pero nadie sabe dónde ha estado la nave en estos siete años ni lo que ha traido de regreso. Sólo llega un mensaje de la Horizon: Liberate ex inferno.

Sin que la comparación con Alien sea procedente, ya que estamos hablando de una obra maestra sin paliativos, las naves espaciales lejos de casa son un escenario idóneo para plantear una peli de terror. Y la primera parte de la película no decepciona en este aspecto, nos proporciona un lugar vacio, desolador y lleno de un misterio psicológico que aterroriza a los sufridos rescatadores del espacio. La Event Horizon, con una arquitectura gótica que parece más un templo pagano que un vehículo de alta tecnología, permite que el presagio más negro empieze a causar estragos entre la tripulación y a desvelar sus más terribles miedos. La película llega a su cumbre con la escena de un tripulante, el Dr. Weir, obligado a presenciar el suicidio de su esposa. A partir de aquí, punto y aparte.

Moraleja: No hay que abrir puertas a otros universos

En la seguna parte se da por terminado el terror clásico y empieza el infierno. O como dice la película, Infierno es sólo una palabra, incapaz de describir la realidad. Entramos en el mundo Hellraiser y el gore toma el papel principal, con escenas tan sangrientas que no dejan lugar a dudas sobre el terror que espera a los incautos que se aventuren en la dimension descubierta por la Event Horizon. Un destripamiento y un tripulante arrancándose los ojos son quizá las escenas más demoledoras. En los retales de videoteca dejados por la anterior tripulación y en algunas escenas premonitorias de la otra dimensión se insinuan salvajes orgías sadomasoquisticas (lo que llaman BDSM los expertos, o eso me han dicho) y un mundo de torturas eternas que, según cuentan, fueron drásticamente recortadas para no acabar desauciada a sesiones golfas.

Allí a donde vamos no hacen falta los ojos

Y aquí tocamos el punto quizá algo flojo de la película. Esta mezcla dejará algo insatisfecho a los más puristas del gore y el terror, al tiempo que puede ser demasiado exagerada para un público mainstreamer de la ciencia-ficción clásica. Pero al margen de gustos es una impecable producción de acción espacial tocando los más exquisitos resortes del terror psicológico y el destripamiento recreativo. Fishburne y Sam Neill estan más que bien dados los giros que toma la historia y la ambientación espacial es algo rebuscada pero funciona. Convertir el motor de una nave dimensional en el centro de un culto al mal y al caos no era tarea facil.

Algunas escenas están claramente en el terreno del gore.

Solamente hay que mencionar que el final me parece algo apresurado, inconcluso y previsiblemente plano y que ahí les ha faltado pues unos 10 minutos extra de carnicería para dar a los personajes principales un final digno y atar los retales argumentales sobre el universo paralelo ese. Incluso la acción de la traca final es algo tópica y deja de sorprender cuando se pilla el tono. Tampoco pasa desapercibida alguna argucia argumental poco creible en cuanto a la gótica concepción de la sala del motor gravitónico o las escotillas con pinchos. Aparte de eso, nada serio que desmerezca. Rápida y al grano, llega a sus objetivos sobreadamente y sin concesiones teatrales. Eso si, daba para más y se nota.

Por ello mis sádicos señores dictan sentencia:


@ Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica